Tweets de Editorial Episkenion @Episkenion

POR AMOR AL TEATRO

Remei Miralles

La alegría está aquí dentro. Texto y dramaturgia: Guadalupe Sáez. Dirección: Kika Garcelán y Pau Gregori. Intérpretes: Mertxe Aguilar, Pau Gregori y Sandra Sasera. Compañía teatral: La Família Política. Diseño y confección de vestuario: Esti Gonzalo. Diseño de luces: Juan Serra. Espacio escénico: Los Reyes del Mambo. Espacio sonoro: David Alarcón. Producción: Lola Domingo. Coordinación dramatúrgica: Xavier Puchades. Lingüista: Carles Sancho. Foto y vídeo: Paco Barreda. Prensa y comunicación: Rafa Rodríguez. Diseño gráfico: Elizabeth Martínez y Sandra Sasera. El 23 y 24 de febrero de 2018, en la Sala Russafa.

Hay momentos en la vida en los que se manifiesta la habilidad innata de adaptación al entorno de manera intuitiva, como cuando se viaja al lugar en el que se ha sido feliz para darse cuenta de lo que se quiere, y también para bucear en los sentimientos como el dolor y la alegría cuando son cuestionados. Solo en ese lugar de felicidad es posible explorar qué se hace o qué podemos hacer con lo que amamos, aunque el objeto y fin del amor sea el teatro como vida, profesión o escritura. Una idea que, en realidad, conduce al objetivo más digno, a hacer lo que se ama y a sentir la alegría de actuar por amor.

Un lugar de la infancia, en una playa de la costa de Murcia, y un país que se acaba de conocer, Chile, son los espacios que comparten los tres personajes de la obra en busca de felicidad. Entre uno y otro lugar no vamos a encontrar barreras espacio- temporales que los aíslen sino todo lo contrario, porque se palpan con los dedos, porque se trata de imaginar y dejarse llevar por la atracción que ejercen las palabras, ellas son, en realidad, las que conducen la obra, como cuando nos proponemos no pensar de forma lógica y, entonces, las realidades y los referentes se combinan con humor y belleza para sorprendernos y provocarnos sonrisas o asombro, al ritmo de meditación y respiración capaces de liberarnos del agotamiento que inhalamos.

Los Reyes del Mambo han creado para la palabra viajera de esta obra un espacio escénico formidable para dos lugares: la playa de Murcia y la ciudad de Iquique en Chile. Un escenario cubierto de piedras, con tanta belleza como para sugerir el sentimiento de felicidad y el de dolor; y un lugar en el que pensar, también, en los seres queridos cuando hay que afrontar el lado trágico de la vida, en este caso concreto ideado a modo de tsunami, como los que se originan en Iquique o en otros lugares del Pacífico con relativa frecuencia. Así empieza y transcurre esta obra que se nos presenta con una identidad espacial dual de gran acierto, y que permite potenciar otras dualidades textuales e interpretativas con ironía y mucho humor, además de dolor, sentimientos básicos con los que sobrevivimos y creamos nuestros propios referentes de felicidad.

Guadalupe Sáez, la autora, ha trenzado el texto en la orilla del mar, a ras de la fuerza telúrica emergente, para escuchar las palabras con las que idear La alegría está aquí dentro. Un texto y un montaje que marca un nuevo giro en la trayectoria creativa de esta compañía teatral, aunque mantiene la fidelidad a una de las raíces temáticas mejor tratadas por la autora, como es la presencia de la figura paterna desde el recuerdo, en este caso, la de su suegro Santiago Blanco, a quien se le dedica la representación de la obra en el programa de mano. Y es por ello, que no nos resulta nada extraño que en ella se hable de Iquique y de sus calles, ciudad en la que la compañía representó su otro texto Para que no te me olvides, en el festival internacional de teatro y danza de 2017. Y ahora, estas dos obras se han unido más allá de los escenarios, en su deseo de respetar la memoria y el amor a la vida de las dos figuras paternas, la del padre y la del suegro.

Los personajes que interpretan Mertxe Aguilar, Pau Gregori y Sandra Sasera nos invitan a desconectar internet; sobre todo, las adictivas redes sociales, y a jugar como críos hasta con el yoga y con la imaginación, en el agua o entre las piedras, con las historias de autoficción que nacen con sinceridad mientras el tiempo acecha. Un juego interpretativo a tres bandas de mayor complejidad y versatilidad que el de sus montajes anteriores, porque estos personajes están construyendo recuerdos, vivencias con distintas voces, para entender cómo estar en paz y ser agradecidos por el hecho de vivir, por lo que la interpretación también es dual. Si bien las imágenes grabadas aceleran el paso del tiempo, vemos que cuando ellos toman la palabra, con momentos de humor sublime, y se divierten entre el mar y las piedras, se desea tanto detener el tiempo como que el dolor fuera controlable por la voluntad, así como cuando podemos controlar la sensación subjetiva del paso del tiempo.

La alegría está aquí dentro es un nuevo imaginario con el que la compañía afronta la experimentación de los lenguajes teatrales, una inquietud con la que se dieron a conocer como Lupa Teatre y que los mantiene unidos en el amor al teatro; si bien a partir de este montaje van a seguir con otro nombre, con el de La Família Política. Estas son las palabras que se proyectan en la pared al inicio de la obra:

             “Una vez nos dijeron… 

                                       que debíamos hacer un cambio,

                                                                           que debíamos progresar,

                                                                                                       evolucionar…

               Hacia algo.

                Que

                      algo

                            nos faltaba.

                Una vez cuestionamos nuestra idea de familia emergente.

                De amistad emergente,

                de compañía emergente,

                de vida emergente.

                Ese día cogimos las maletas y lo paralizamos todo.

                Teníamos que pensar muchas cosas antes de poder dar un paso”.

Y muy bien que lo han dado, sin renunciar a la sencillez con la que todo el equipo artístico integra la complejidad de este montaje, desde la dirección, el vestuario y la imagen que proyectan. Porque la alegría es contagiosa, y mucha falta que nos hace.