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ÍNSULA DRAMATÀRIA JOSEP LLUÍS SIRERA

Remei Miralles

La muestra de las lecturas dramatizadas del I Laboratori de Dramatúrgia Ínsula Dramatària Josep Lluís Sirera tuvo lugar los días 11, 12 y 13 de julio, en la Sala SGAE Centre Cultural de Valencia, a las 18 h y las 20 h. Estos son los textos y sus autoras: Antonia Bueno Mingallón (Tiempo de argán y naranjas), Maribel Bayona (L’orquestra del silenci), María Cárdenas (El farol del Mandinga), Mafalda Bellido (Los que comen tierra), Laura Sanchis (Cor de xiquet) y Begoña Tena (Tórtola).   

Fueron 28 dramaturgas valencianas las interesadas en presentar proyectos teatrales para la primera convocatoria del laboratorio de dramaturgia Ínsula Dramàtaria Josep Lluís Sirera, aunque de sobra se sabía que solo se contemplaba la selección de entre cuatro a seis propuestas. Demasiado tiempo de espera, en el ámbito profesional teatral, hasta llegar a la formalización de este laboratorio presentado en diciembre de 2017, para desarrollarse en 2018. Si bien esta primera convocatoria solo ha sido para dramaturgas, las siguientes se regirán por un criterio de selección paritaria.  Y sin lugar a dudas, se presenta como un referente y con la vocación de potenciar y visibilizar la profesionalidad teatral valenciana más allá de sus fronteras. 

Es la primera vez que nos encontramos ante un proyecto cohesionado para incentivar la escritura dramática, desde una administración pública valenciana, después de décadas de itinerarios erráticos y de desconexión entre las instituciones y los sectores profesionales. Años en los que la profesión teatral ha sobrevivido casi por sí misma, mientras los poderes públicos mantenían la cultura del escaparate. Nunca es tarde si la dicha es buena, dice el refrán; ya que hasta ahora no ha habido ninguna idea coherente que fuese capaz de articular con tiempo, y desde las administraciones públicas valencianas, la dinámica de la creación teatral en la sociedad valenciana. 

Esta iniciativa está promovida por el dramaturgo Roberto García, director adjunto d’Arts Escèniques de l’IVC y cuenta con la colaboración de la fundación SGAE. Con ella se pretende incentivar la nueva escritura teatral valenciana en condiciones laborales dignas, ya que son unas becas de creación en las que prima un nuevo concepto de generar la escritura, más propio de la actual sociedad de la comunicación y del conocimiento. Hablamos del concepto de equipos y de compartir el conocimiento, de manera interactiva y colectiva entre los participantes, en las diferentes fases del proyecto: escritura, reuniones, lectura dramatizada y publicación. Y para ello se ha contado con el dramaturgo, actor y director Paco Zarzoso como tutor y coordinador de este laboratorio de dramaturgia. 

En la puesta en escena de las 6 lecturas dramatizadas seleccionadas han participado profesionales de los que quitan el hipo, más de 30, y no era para menos porque había mucha expectación entre los asistentes. Es cierto que hay muchas maneras de afrontar la lectura dramatizada de una obra cuando los intérpretes pueden consultar o no el folio escrito. En Valencia contamos con mucha experiencia, y de la buena, en mantener el teatro a base de lecturas dramatizadas, por lo que se han convertido en un ejemplo de experimentación casi infalible. Y gracias a ellas, la versatilidad interpretativa de la voz y el gesto evidencian que lo que menos importa es la posibilidad de contar con un folio escrito. Un exitazo de dramatización, interpretación y dirección escénica tal como lo corroboró con el mismo entusiasmo el público asistente.

También hubo una puesta en escena, sencilla, al servicio de la palabra poética teatral y la acción actoral, lo que contribuyó a resaltar la identidad de cada una de las obras, con estilos muy personalizados. Todas ellas se han convertido, pues, en una muestra de la dramaturgia valenciana que, como en un espejo, ha amplificado nuestra sociedad contemporánea. Temas como la enfermedad, interculturalidad, educación, el fracaso, lo agrario y urbano, el realismo mágico, la cruel represión fascista, el amor y la muerte, así como la fama artística y el olvido… han tenido al público fidelizado en los tres días de duración de la muestra de las lecturas dramatizadas (11, 12 y 13 de julio), a dos obras por día y con la Sala SGAE Centre Cultural llena de público.

El nombre Ínsula Dramàtaria, propuesto por Paco Zarzoso, no es nuevo, ya que tuvo su carta de presentación en el libro Islas, 1996, en el que se editó una obra de los siguientes autores: Carles Alberola, Chema Cardeña, Roberto García, Alejandro A. Jornet, Ximo Llorens, Carles Pons y Paco Zarzoso. Ya por entonces se escribió “nace con el propósito de dinamizar el asunto de la escritura teatral en estas tierras”. Aquel sueño ahora se está haciendo realidad con el tiempo y con la presencia emblemática del profesor y escritor Josep Lluís Sirera, quien desde su cátedra de Historia del Teatro en la Universidad de Valencia impulsó la investigación, creación e innovación en todas las actividades profesionales que desempeñó y en su obra ejemplar, con especial perseverancia en construir la identidad histórica teatral y en difundir las nuevas metodologías de la dramaturgia contemporánea. 

El primer paso en la Ínsula Dramàtaria Josep Lluís Sirera lo han dado las 6 dramaturgas seleccionadas: Antonia Bueno Mingallón (Tiempo de argán y naranjas), Maribel Bayona (L’orquestra del silenci), María Cárdenas (El farol del Mandinga), Mafalda Bellido (Los que comen tierra), Laura Sanchis (Cor de xiquet) y Begoña Tena (Tórtola). Autoras que han encandilado al público porque, también, algunas han asumido con brillantez la interpretación y dirección de los textos. Una sorpresa y revelación que no ha dejado indiferente al público al conocer la formación multidisciplinar de todas ellas. Y valga, de nuevo, una felicitación muy merecida para cada uno de los 6 equipos teatrales y para todas las demás personas encargadas de la organización.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer, porque el trabajo no ha hecho más que empezar. A las autoras les queda presentar el texto listo para la edición; y a la administración y agentes culturales, la responsabilidad de comprometerse para que la escena se enriquezca con estos montajes. De ello dependerá que la labor iniciada por los socios de l’AVEET (27 dramaturgas y 43 dramaturgos) pueda crecer con unas mínimas garantías; pero, sobre todo, con la certeza de una distribución adecuada en los circuitos de ámbito nacional e internacional. Tiempo al tiempo para la dramaturgia valenciana.